Conférence dans le cadre du débat : « Les élections en France, une configuration inédite », Université des Amériques, Quito, 19-04-2017

“Las reformas institucionales, ¿una herramienta tecnocrática o una necesidad democrática?”

 

El 28 de agosto de 1789 es una fecha clave para el mundo político.

Los historiadores consideran que ese día fue creado el concepto de izquierda y derecha en política. Fue durante un voto sobre el peso de la autoridad del Rey frente el poder de la Asamblea en la futura constitución.

Se debatía sobre la posibilidad o no del Rey de tener derecho de veto: si el Rey podía poner su veto, sería una monarquía restaurada, caso contrario un régimen constitucional. La aristocracia y el clérigo se pusieron a la derecha del presidente de sesión y el pueblo a la izquierda para facilitar el conteo de los votos (y finalmente se optó por una vía intermediaria que era el veto suspensivo, es decir transitorio). Es durante l´affaire Dreyfus que la distinción se asocia a valores, a la izquierda, la defensa de las libertades, de la justicia, del progreso social, de la laicidad y la voluntad de cambio; a la derecha el orden, la jerarquía, la nación, la tradición, la religión, el ejército y la familia, categorías que han evolucionadas hasta llegar a intercambiarse incluso.

Si bien la idea nace en Francia, es universal la bipolarización en numerosas sociedades tal como lo demuestra la antropología.

Para explicar la situación actual y las críticas a la V República, es importante volver al momento de su nacimiento. Luego de la Liberación de Francia después de varios años de ocupación alemana, la prioridad fue dada a la reconstrucción del país. La IIIra República, que se había caracterizado por crisis políticas a repetición, había abdicado ante el gobierno de Vichy, gobierno fascista que huyo de París y colaboro con los alemanes. En 1944, era urgente disponer de una nueva institucional a través de la IV Republica y eso a pesar de las condiciones adversas del país: el gobierno de Vichy había desaparecido, el territorio no estaba enteramente liberado, las comunicaciones a lo largo del territorio eran aun difíciles, no regresaban de Alemania centenares de presos, deportados y trabajadores del Servicio del Trabajo obligatorio. A la reconstrucción nacional, se sumaba el panorama político totalmente cambiado por los 4 años de guerra: la Resistencia, cuyo objetivo principal había sido luchar para liberar Francia, representaba una gran diversidad de ideas que no logró transformarse en fuerza política a través los partidos existentes o creando nuevos partidos. Se quedaron frente a frente el General de Gaulle que mientras tanto constituyo un gobierno provisional (con resistentes y parlamentarios), que quería afirmar el poder del Estado y el Partido Comunista, que realizó una propaganda eficiente sobre su papel en la Resistencia, papel por otro lado, muy significativo.

Finalmente se realizó un referéndum para determinar si los Franceses querían una asamblea constituyente con poderes limitados, lo que definitivamente significo la muerte de la III República con varias innovaciones como el recurso al referéndum, la representación a la proporcional, el voto para las mujeres que multiplicaba por dos el padrón electoral nacional. Las fuerzas políticas también eran nuevas con un Partido Comunista con una progresión espectacular, un Partido Socialista que se mantenía y la aparición del MRP, que reconstituía la derecha y el centro. Un hecho igualmente histórico en la vida política francesa fue que la izquierda obrera (comunistas y socialistas) disponía de la mayoría absoluta en la Asamblea constituyente. Debido a relaciones difíciles entre el gobierno provisional de De Gaulle y la Asamblea, De Gaulle renunció dejando un gobierno tripartita entre comunistas, socialistas y derecha. El pueblo mientras tanto se afrontaba a una inflación importante (63% en 1946) y a problema de alimentación incluso más fuertes que durante la propia guerra. A la par la organización del seguro social y las nacionalizaciones iban a cambiar para siempre la estructura social del país.

Si todo el mundo era favorable para establecer una nueva Constitución, las divergencias eran importantes sobre el peso que atribuir o a la Asamblea Nacional con el riesgo de inestabilidad que había caracterizado la tercera Republica o concentrar los poderes para el Jefe de Estado y el gobierno para facilitar la autonomía en la gobernanza pero con un riesgo de concentración, es decir un régimen de asamblea dominados por los partidos, o un régimen parlamentario pero con tendencia presidencialista. Aquí  radica el nudo en Francia cuanto al ejercicio del poder y del equilibrio de las fuerzas.

En 1946 se aprobó la segunda propuesta de Constitución, con un margen estrecho, le MRP volviéndose la primera fuerza política. Por su estructura, la IV Republica volvió a padecer de la ausencia de mayoría en la Asamblea lo que paralizo la toma de decisiones y 23 gobiernos se sucedieron entre la salida de Gaulle en 1946 hasta su regreso en 1958 avanzando cada vez más hacia la derecha. (Reconstrucción, plan Marshal, URSS, colonias, huelgas,…). En 1958, De Gaulle regresa al poder y en menos de tres meses, elaboró una nueva Constitución que fue largamente aprobada por la consulta popular marcando un fuerte apoyo a De Gaulle y un retroceso del Partido Comunista, de socialistas y de personas como F. Mitterand y Pierre Mendes-France.

El objetivo del nuevo sistema era claro: consolidar el ejecutivo y debilitar el poder de las Asambleas y por consecuencia de los partidos, pero conservando una constitución de tipo parlamentario y no presidencial. El centro de las nuevas instituciones era el presidente de la Republica elegido por elección indirecta, la Asamblea conservaba el poder de controlar al gobierno además de cumplir con su trabajo legislativo, el Senado elegido por elección indirecta teniendo poderes limitados sin control del gobierno y sujetado a las decisiones de la Asamblea. Con la adopción de la Constitución empezó la V Republica que sigue vigente hasta hoy.

La primera fase de la V Republica, de 1962 a 1969, donde la figura de De Gaulle dominó, hasta  mayo del 68 que fue más una crisis de sociedad que política con un efecto boomerang para un regreso a la normalidad. Con el fracaso del referéndum, en 1969 De Gaulle abandona el poder a los 78 años. La izquierda dividida fue eliminada a la primera vuelta y Georges Pompidou fue electo con los gaulistas y los centristas. En 1974 luego de la desaparición de Pompidou, ganó Giscard d´Estaing sobre Mitterand con 50,6 contra 49,3. Esa elección significo la muerte del gaullismo que se pensaba con transversal a la izquierda y a la derecha, se quedó solamente en la derecha y la creación du RPR de Jacques Chirac fue la fase final de esa evolución. Los mecanismos de la V Republica llevaban necesariamente a la bipolarisation, en particular con el escrutinio mayoritario y la elección presidencial que deja a la segunda vuelta dos candidatos. Se afrontaban dos bloques con la debilitación del centro, lo que permitira la unión de la izquierda con la candidatura única de François Mitterand. En 1981, gana Mitterand lo que de manera paradojal confirma las instituciones diseñadas por de Gaulle, ya que el PS obtiene la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, fortaleciendo la idea que para un buen funcionamiento se requiere que el Presidente electo disponga de la mayoría en la Asamblea. El primer año de mandato fue marcado por muchas reformas (nacionalización, descentralización, medidas sociales, abolición de la pena de muerte, el RMI…) que chocaron luego contra el crecimiento del desempleo y la situación económica desde 1983, lo que fue llamado “el giro realista”.

En 1986, la victoria de la derecha en la Asamblea Nacional obliga al presidente Mitterand a tener un primer ministro de derecha Jacques Chirac, en la llamada cohabitación. En 1988, Mitterand es electo de nuevo y pone un primer ministro Michel Rocard y en 1993 se vuelve a dar una nueva cohabitación. ¿De que la cohabitación es el nombre? Será que Francia es un país profundamente de centro y con sus votos diferentes entre las presidenciales y las legislativas pone un poder y un contra poder? O que el mandato de 7 años era demasiado largo para que la población quede conforme con una misma política durante un tiempo tan largo? En 2000 bajo la presidencia de Chirac, el referéndum lo bajara a  5 años.

En 1995 Chirac gana las elecciones presidenciales pero en 1997 tiene a Jospin como primer ministro, la cohabitación inversa. En 2000 se intercambia el orden entre las legislativas y las presidenciales como son ahora en un intento de poner fin a esa figura.

Es que la cohabitación, mismo cuando no es muy conflictiva modifica por su naturaleza misma la toma de decisión. Cuando existe concordancia entre mayoría presidencial y parlamentaria, el jefe de Estado puede comprometer la responsabilidad del país incluso sin consultar al Primer Ministro. En caso de cohabitación es improbable y lo podemos ver con grandes políticas que hubieran sido imposibles adoptar en tiempo de cohabitación como la creación del euro, el moratorio sobre los ensayos nucleares y su reapertura, la profesionalización del ejército,…par dar ejemplo de política internacional, igual la decisión de enviar el ejercito fuera de las fronteras requiere de la aprobación del Presidente como jefe del ejercito y por el gobierno, responsable de la Defensa nacional.

En 2002 Chirac es reelecto con más de 80% de los votos, por la configuración de la segunda vuelta con la presencia de Jean-Marie Le Pen, configuración que podría volver a presentarse este fin de semana. Durante sus 12 años de su presidencia, sobresale a nivel institucional la adaptación de los 5 años de mandato presidencial en vez de 7. (Régimen de jubilación, fractura social, banlieues, corrupción)

El gobierno de Sarkozy de 2007 a 2012 quedo marcado por la aumentación del número de desempleados y un crecimiento de la deuda del país. La “peopolisation” del mundo político que no termina aún y los escándalos financieros también quedaran asociados a la presidencia de Sarkozy. La llegada al poder de François Hollande dejó pensar que los Franceses querían un presidente normal, que fue la carta que jugó Hollande para llegar al poder, pero no para gobernar luego. Si el balance de los 5 años de Hollande no son tan malos como lo dicen los medios y las redes sociales, su estrategia para gobernar fue lo que le hizo caer muy rápidamente en la opinión pública: no puso en marcha el programa presidencial por el cual había votado la gente de izquierda y tampoco hizo una política de derecha que pueda satisfacer esa categoría que no lo llevo al poder. No fue tampoco el presidente del consensuo ya que no respecto los acuerdos programáticos y su indecisión, notable en su elección de primeros ministros tan diferentes, terminó siendo su imagen.

Es la primera vez que los candidatos a la presidencial proponen de manera tan central una reforma institucional profunda con la venida de una VI República. Está presente en los programas de Melenchon y Hamon (y lo era en los programas de los otros candidatos socialistas de la primaria). La diferencia fundamental entre los dos es que Melenchon, que se reclama de una tradición revolucionaria, propone que el gobierno y la Asamblea deciden como se forma una nueva Asamblea, con la mitad electa y la otra por sorteo, a partir de septiembre para empezar con la escritura colaborativa de la nueva Constitución durante un año y medio y luego el texto será sometido a la población vía referéndum. Benoit Hamon, que proviene de una tradición más reformista ofrece cambios adentro de las estructuras existentes. Ahora en las grandes líneas comunes están: El primer aspecto proviene de un diagnostico perceptible también dentro de la población que es de poner un término a la sobrepresidentialización, única en Europa, que Hamon incluso ha calificado de “monarquía presidencial” que favorece un ejercicio solitario del poder, una bipolarización del sistema e impide buscar consensos políticos. Un presidente menos aislado de la realidad nacional, arbitro y garante sin ser omnipresente que puede ser justiciado (Hamon propone un mandato único de 7 años y el abandono del los plenos poderes en caso de crisis). Siguiendo la misma línea, se trata de dar al gobierno su poder como ejecutivo para que el Primer Ministro no sea un simple colaborador del Presidente. Disponer de un Parlamento más representativo de las voces diversas de las y los ciudadanos, con la introducción de la proporcional, el reconocimiento del voto blanco (primer partido de Francia), el mandato único (ahora ley de no cumul y dos mandatos seguidos). Hamon propone introducir un colegio ciudadano en el Senado, Melenchon suprimir el Senado para reemplazarlo por la Asamblea de la Intervención popular, con una mitad por elección por sorteo. Apoyarse en la participación ciudadana por ejemplo en la elaboración de las leyes, la puesta en marcha de grandes políticas públicas y gestión de colectividades territoriales. Melenchon propone la revocatoria del mandato, Hamon el «49.3 ciudadano» que permite a 1% del padrón electoral de imponer al Parlamento el examen de una propuesta de ley o la suspensión de la aplicación de una ley adoptada por el Parlamento y someterla a un referéndum. Finalmente la transparencia de la vida política, ligada al sin número de escándalos que manchan el mundo político francés, con la imposibilidad de ser electo de por vida luego de una condenación por corrupción.

Como podemos ver, el deseo de reformas institucionales aparece como necesidad en tiempo de crisis de la representación política. Pero son también estrategia de los grupos de poderes para moldear un sistema que favorezcan sus intereses. En todo caso, vivimos, sin duda, un momento de reformulación del ejercicio democrático con una aspiración popular a una mayor articulación entre quien decide y quien se ve beneficiado y/o afectado por las orientaciones políticas. Se puede leer como una madurez por parte de la población que aspira a tener más impacto sobre las políticas y a la vez una diminución del poder político en su expresión tradicional. Es en conclusión un tema que se invito en el debate presidencial porque, a través de las reformas institucionales, se trata de reformar nuestra realidad colectiva. Como conclusión, citare al famoso cómico francés Pierre Desprogres, que decía: “Trato de no vivir en contradicción con las ideas que no defiendo.”

 

Florence Baillon